¿Cómo reducir la violencia en el deporte?

¿Cómo reducir la violencia en el deporte?

La importancia de todos los implicados en el pentágono deportivo: jóvenes, familias, directivos, árbitros y entrenadores.

Muchas veces, cuando hablamos de la violencia en el deporte base, solo atendemos a los padres y madres de la grada y pedimos castigos ejemplares para ellos y ellas. En este capítulo veremos cómo, para erradicar la violencia y fomentar el deporte limpio, los entrenadores tenemos un papel importante que implica a todo el pentágono deportivo.

  1. Con los jóvenes. Trabajar valores y reforzar pautas de juego limpio en sus entrenamientos y competiciones. Es importante que los entrenadores incluyan en sus planes de entrenamiento trabajar variables como la cohesión grupal, la autoconfianza de sus jugadores, el control de la ansiedad, etc. Los entrenamientos no tienen por qué variar mucho de cómo muchos entrenadores ya los hacen actualmente; muchas veces lo único que se debe cuidar es qué pautas de conducta reforzamos y cuáles debemos castigar. Es importante que los entrenadores refuercen y premien todas las conductas que favorezcan el juego limpio y transmitan valores. Por muy pequeño que sea el detalle, si esa conducta favorece por ejemplo el juego de equipo, debemos reforzarla potentemente en ese jugador, pues el refuerzo hará que esa conducta se produzca más veces. Por otro lado, castigar todas aquellas conductas que vayan en la dirección contraria y que se alejen de los valores que queremos transmitir. Por ejemplo, si un jugador protesta al árbitro, hay que castigar esa conducta; si recrimina un error a un compañero, hay que castigar esa conducta, etc. Es complicado estar atento a todos los detalles; por ello, un ejercicio es hacer una lista general de conductas que hay que reforzar y que hay que castigar. Si los entrenadores hacen esta lista y se la aprenden de memoria les será más sencillo darse cuenta de esos comportamientos para poder actuar adecuadamente. Los valores que nosotros entrenemos tendrán una repercusión importante en la vida de los deportistas y en prevenir la violencia en los terrenos de juego.
  2. Las familias. Tienen una gran influencia en el deporte base. Muchas veces la influencia es productiva en los niños, pero lamentablemente algunas veces no. Por un número muy reducido de familiares en la grada muchas veces vivimos espectáculos lamentables en los terrenos de juego. Pero todo eso tiene una solución y pasa por trabajar la educación y los comportamientos con las familias, tanto en la competición como durante los entrenamientos. Muchos agentes implicados en el mundo del deporte son partidarios de sanciones ejemplares para las familias, de expulsarlas del terreno de juego o de que tengan la menor influencia sobre el equipo. Esta es la fórmula general que se lleva aplicando durante años con unos resultados más bien pobres. El castigo no es una buena fuente de aprendizaje; por eso, aquí lo que pretendemos es transmitir a los entrenadores cómo trabajar la educación de los familiares para que aporten positivamente en la transmisión de valores tan enriquecedora que tiene el deporte base. Para que los padres puedan influir positiva y productivamente es importante que estén informados en la mayor medida posible del trabajo que se hace con sus hijos e hijas. Es importante que sean partícipes de lo que se hace en el club, que sepan cuál es el mensaje que se transmite desde los entrenadores a los niños y explicarles por qué es importante que todos avancemos en la misma dirección. Lo segundo es crear con las propias familias un decálogo educativo y unas normas de comportamiento para la grada. Es importante que el mayor número de familiares posible participe en la elaboración de este documento para que ellos se sientan comprometidos con el mismo. Hay que hablarles como un grupo. Si conseguimos cohesión grupal entre las familias favorecemos que ellas mismas controlen su comportamiento en la grada.
  3. El trabajo de las directivas ocupa un lugar fundamental en el pentágono deportivo porque influye directamente en todos los implicados. Cumplen una función importante en ayudar a fomentar valores sanos y erradicar la violencia en los clubes. Cuando los directivos se reúnen con las familias del club es importante que les comuniquen el trabajo que se va a hacer para fomentar valores y prevenir violencia. Deben hacer cómplices a los familiares de este trabajo. También deben indicarles cuáles son las recompensas (que pueden ser por ejemplo, una comida cada tres meses) del buen comportamiento en la grada y cuáles los castigos por conductas inadecuadas.
  4. Los árbitros. Tienen una gran influencia, sobre todo en las competiciones. Son las personas que se encargan de que se cumplan las reglas, se respete la autoridad y haya juego limpio durante la competición. Como entrenadores, nuestro papel consiste en respetar a los árbitros dando ejemplo a nuestros jugadores y a los familiares de la grada. Debemos inculcar ese respeto en los jugadores, reforzando las acciones en las que acaten una decisión del árbitro y castigando las malas conductas. Hablar con las familias de la importancia del respeto al árbitro es importante, al igual que lo haces con tus jugadores.
  5. Los entrenadores. Básicamente hay que aplicarse todo lo que se ha hablado con anterioridad y específicamente lo que se ha comentado en el capítulo del perfil del entrenador. Algunos casos de violencia en el deporte vienen derivados por malos modos de los entrenadores en la banda, que a veces dan ejemplos negativos a sus jugadores y a la grada. Por eso deben ser la pieza principal para prevenir la violencia en el deporte. Si lo trabajas con tus jugadores, lo fomentas con las familias, ayudas a la directiva a transmitirlo y eres ejemplo, sin duda, podremos acabar con estos casos de violencia tan lamentables que vivimos en el deporte.

¿Cómo reducir la agresión en el deporte?

Pero entonces ¿qué puedo hacer yo como entrenador para reducir la agresión y la violencia en el deporte? Lo primero es ser un modelo ejemplar para los más pequeños y para sus iguales. Desde estas líneas, tenemos la firme convicción de que si se quiere se puede. Es decir, creemos que la agresión en el deporte puede minimizarse en gran medida, pero tenemos claro que para ello todas las partes deben estar implicadas (deportistas, entrenadores, instituciones y entidades públicas y privadas).

Lo más triste es que algunas personas influyentes del mundo del deporte promueven la violencia en lugar de desalentarla porque es un producto que vende, que consumen medios de comunicación y que genera ingresos. Así que mientras se permita esta actitud, habrá realmente pocas esperanzas de minimizar el problema a escala global.

La investigación y nuestra experiencia nos han mostrado que los sentimientos de enfado y actitudes agresivas pueden modificarse a través del entrenamiento. Los deportistas pueden aprender a controlar su ira y su enfado. Controlar a los seguidores requiere tomar otra serie de medidas. Nosotros vamos a proponerles acciones que se podrían llevar a cabo tanto para reducir la agresión y la violencia en deportistas como en seguidores “alborotadores”. Cox (2008) nos muestra varias fórmulas para reducir la agresión y la violencia en deportistas.

  1. Los entrenadores que motivan, promueven o permiten que sus deportistas practiquen o simplemente se involucren en conductas agresivas deberían ser sancionados, censurados o suspendidos de sus funciones, independientemente del nivel de competición de sus deportistas.
  2. Es casi primordial que los deportistas jóvenes tengan modelos de conducta ejemplares que no sean agresivos y que promuevan el fair play y la deportividad. En este sentido, los deportistas profesionales y los más adultos de los deportes de base son los primeros que tienen que ejercer como modelos educativos positivos.
  3. Aún así, los deportistas que se involucran en acciones agresivas deberían recibir penalizaciones y sanciones duras y ejemplares. Desde este manual no creemos que sólo sancionar duramente vaya a ser efectivo. Tenemos la firme convicción de que la formación y la educación a cualquier edad y nivel deportivo es uno de los aspectos clave para fomentar sobre todo la prevención, no sólo en deportistas y entrenadores, también en familiares, directivos e instituciones tanto privadas como públicas.
  4. El castigo que recibe un deportistas por una acción de agresión debe ser mayor que el potencial refuerzo recibido por haber cometido el acto. Es decir, debe ser mucho mayor la sanción que los halagos de sus iguales o seguidores por dicha acción.
  5. Los estímulos o impulsos externos como pancartas o elementos visibles capaces de evocar agresiones hostiles en el campo de juego deberían eliminarse.
  6. Deberían aplicarse estrategias y habilidades de superación diseñadas para reducir los actos de agresión. Es decir, plantearlo desde el lado positivo, fomentar premios y recompensas para los más deportivos, que fomenten el respeto y condenen la violencia en el mundo del deporte.
  7. Fomentar las relaciones sociales entre rivales de diferentes equipos de la misma o diferente categoría para aumentar la interacción entre deportistas y cuerpos técnicos, bien con jornadas de convivencia o con torneos amistosos.

Reducir la agresión y violencia entre seguidores

  1. Prohibir la entrada a recintos deportivos a personas con un historial de violencia y conflictos. Se deberían erradicar los grupos ultras o radicales de los recintos deportivos por el mal ejemplo que dan y lo extremistas de sus acciones.
  2. Se debería limitar y controlar la venta, distribución y consumo de bebidas alcohólicas en los eventos y recintos deportivos. Sobre todo en aquellos donde practiquen deporte menores de edad.
  3. Deberían promocionarse los eventos deportivos como asuntos familiares. La mejor manera para lograr esto sería prometer un ambiente familiar y proporcionar incentivos financieros para la asistencia de las familias. Así también, de algún modo, obligamos a la formación de las familias como modelos positivos.
  4. Los medios deberían promover la conducta responsable por parte de los seguidores, no estimular los actos de agresión en el campo de juego y no alentar roces o disgustos entre los jugadores y seguidores de los equipos que compiten.
  5. Así como con los deportistas y entrenadores, la agresión entre seguidores debe ser rápida y severamente castigada.

Todos tenemos una labor social en mayor o menor medida. En nuestras manos está el futuro de las actuales y futuras generaciones para que puedan disfrutar y aprender de todos los valores inherentes a la práctica físico deportiva.

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